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Consultas on line



Con frecuencia, las personas que acuden a nosotros, vienen con una gran cantidad de miedos y dudas que aumentan su malestar, preguntas del tipo:


"¿Esto que me ocurre es normal?" "¿Le pasa a más gente?" 


"¿Estoy loco?" "¿Puedo perder el control?"


"¿Tiene solución?"


"Realmente, ¿alguien me puede ayudar?"


...


Desde A.M.P. Psicólogos queremos poner a tu disposición un espacio donde encontrar respuestas, ayuda y/o asesoramiento profesional. 


Rellena el siguiente cuestionario, y uno de los profesionales de nuestro equipo te responderá lo antes posible




Presente y futuro de las enfermedades mentales más frecuentes


Se supone que desarrollo y bienestar deberían caminar de la mano pero, al parecer, no es exactamente así. Tras siglos de evolución el ser humano, lejos de haber encontrado las claves de la felicidad y la serenidad, parece que vaya marcha atrás en lo que a bienestar mental se refiere.


Así lo demuestra el informe del Instituto de Estudios Médico-Científicos (Inesme), titulado "Presente y futuro de las enfermedades mentales", presentado esta semana.  Según él, en Cataluña han aumentado un 5% las consultas psiquiátricas de adultos y un 8% las de niños en el último año, datos extrapolables, según los expertos, al resto del país.






(informe completo en:http://www.inesme.com/pdf/informediciembre11.pdf)


¿Nos volvemos cada vez más locos? En opinión del profesor de psicología de la universidad San Pablo-CEU, Fernando Miralles, “puede que estemos montando una sociedad neurótica” porque “cada vez se nos exige más, a todos los niveles”, lo cual acaba generando preocupantes cuadros de ansiedad en los individuos.

El estudio desvela, además, que más de 10 millones de personas en España sufren dolencias como depresión, ansiedad, esquizofrenia o trastorno bipolar y, de hecho, se estima que hasta uno de cada cuatro adultos padecerá alguna de estas patologías en su vida.

“Ahora el padre tiene que ser un súper padre y además un súper profesional, y la madre igual”, explica. “Lo normal es exigir resultados por todas partes: ¿qué notas has sacado? ¿Qué puesto ocupas? ¿Cuánto ganas? ¿Cuál es tu handicap?, pero nadie se preocupa por el bienestar emocional de las personas, nadie te pregunta qué tal te has adaptado a la universidad o a ese nuevo puesto de trabajo o si te sientes realizado allí”, lamenta Miralles.

José Fernández Elías, psicólogo clínico, también comparte esa visión de una sociedad que exige tanto a las personas que las acaba convirtiendo en víctimas. “Se demanda mucha activación y cada vez más capacidades y cualidades para ser válido, pero no todo el mundo puede con ello”, asegura.

Para Miralles, la felicidad personal es una mesa que se apoya en “tres patas”: la realización profesional, la personal y la familiar. “Y si alguna de esas patas es demasiado alta y otra muy baja, la mesa se desequilibra”. Por eso la excesiva atención que se presta actualmente al trabajo no es, ni mucho menos, síntoma de una sociedad madura. “Tengo mucha gente en la consulta que se ha quedado sola por llevar su carrera al estrellato y ahora no es feliz”, asegura.

La situación, además, se ve agravada por las actuales circunstancias económicas. La crisis, la inestabilidad laboral, el recorte de salarios, la falta de garantías, etc. Provocan en la gente una incertidumbre difícil de sobrellevar. “No saber lo que va a ocurrir es incluso peor que saber con certeza que va a pasar algo malo”, explica Miralles. Situaciones en las que cada día se acude a la oficina sin saber si uno será despedido crean una ansiedad muy elevada. “Las películas de miedo, sin ir más lejos, explotan esa característica psicológica del ser humano, da más miedo no saber lo que va a pasar”, añade.

Esa dañina incertidumbre

Elías Fernández también culpa, en parte, a la situación económica mundial del aumento de las consultas. “Desde hace cuatro o cinco años los pacientes aumentan, lenta pero progresivamente, y vienen sobre todo con cuadros de estrés, ansiedad y depresión”. La inestabilidad económica y laboral, asegura, es un “estupendo caldo de cultivo” para que quienes no tengan experiencia o demasiada autoestima caigan en procesos psiquiátricos.

Y la Navidad, ¿ayuda a mejorar o empeora? Puede ser un arma de doble filo: una época de reuniones familiares, regalos y fiestas puede ser la pócima mágica capaz de levantar el ánimo y reconfortar el espíritu, pero también puede ser el veneno que obligue a ser feliz sin tener ninguna gana de ello.

“En circunstancias así el individuo con ansiedad o depresión depende sobre todo de su familia y su entorno: si están bien avenidos, actuarán como apoyo, le arroparán y supondrán incluso un pequeño parche para sus dolencias; pero si hay mal ambiente, las Navidades serán conflictivas y puede que la persona las termine incluso peor de cómo las empezó”, explica Miralles.


Fuente: Alejandra Abad  19/12/2011  (06:00h). www.elconfidencial.com

"Lo que pensamos varía nuestra biología"



Entrevista a Bruce Lipton, doctor en Medicina, investigador en biología celular



"Tengo 67 años. Nací y vivo en Nueva Zelanda. Estoy casado, tengo dos hijas y tres nietos. Creo que la evolución de la civilización está ocurriendo ahora. Un cuerpo humano está hecho de 50 trillones de células, el ser es una comunidad. Pasé de científico agnóstico a místico".


"Me enseñaron que los genes controlan la vida, que en ellos se inscriben todas nuestras capacidades y características, pero es falso".
¿Del todo?
No somos víctimas de nuestra genética, en realidad es el ADN el que está controlado por el medio externo celular.
¿Qué significa eso?
La célula es la vida. Hablar de una célula es como hablar de una persona. Nosotros recibimos la información a través de los cinco sentidos y las células reciben las señales del entorno a través de los receptores que captan la información. El ADN es controlado por señales que vienen desde fuera de la célula, incluyendo mensajes energéticos de nuestros propios pensamientos, tanto los positivos como los negativos.
¿Somos lo que vivimos y pensamos?
Sí, y cambiar nuestra manera de vivir y de percibir el mundo es cambiar nuestra biología. Los estudios que empecé hace cuarenta años demuestran que las células cambian en función del entorno, es lo que llamamos epigenética. Epi significa por encima de la genética, más allá de ella.
¿Y?
Según el entorno y como tú respondes al mundo, un gen puede crear 30.000 diferentes variaciones. Menos del 10% del cáncer es heredado, es el estilo de vida lo que determina la genética.
¿Es el entorno el que nos define?
Aprendemos a vernos como nos ven, a valorarnos como nos valoran. Lo que escuchamos y vivimos nos forma. No vemos el mundo como es, vemos el mundo como somos. Somos víctimas de nuestras creencias, pero podemos cambiarlas.
Pero las creencias están inscritas en lo más profundo de nuestro subconsciente.
Cierto. El subconsciente es un procesador de información un millón de veces más rápido que la mente consciente y utiliza entre el 95% y el 99% del tiempo la información ya almacenada desde nuestra niñez como un referente. Por eso cuando decidimos algo conscientemente como, por ejemplo, ganar más dinero, si nuestro subconsciente contiene información de que es muy difícil ganarse la vida, no lo conseguiremos.
¿Entonces?
Si cambiamos las percepciones que tenemos en el subconsciente, cambiará nuestra realidad, y lo he comprobado a través de numerosos experimentos. Al reprogramar las creencias y percepciones que tenemos de cómo es la felicidad, la paz, la abundancia, podemos conquistarlas.
Me suena a fórmula feliz...
Así es como funciona el efecto placebo. Si pienso que una pastilla me puede sanar, me la tomo y me encuentro mejor. ¿Qué me ha sanado?...
¿La creencia?
Eso parece. Al igual que los pensamientos positivos y el efecto placebo afectan a nuestra biología, existe el efecto nocebo: si crees que algo te hará daño, acabará por hacerte daño. Henry Ford decía que tanto si crees que puedes como si crees que no puedes, tienen razón. Si eliges vivir un mundo lleno de amor, tu salud mejorará.
¿Y eso por qué?
La química que provoca la alegría y el amor hace que nuestras células crezcan, y la química que provoca el miedo hace que las células mueran. Los pensamientos positivos son un imperativo biológico para una vida feliz y saludable. Existen dos mecanismos de supervivencia: el crecimiento y la protección, y ambos no pueden operar al mismo tiempo.
O creces o te proteges.
Los procesos de crecimiento requieren un intercambio libre de información con el medio, la protección requiere el cierre completo del sistema. Una respuesta de protección mantenida inhibe la producción de energía necesaria para la vida.
¿Qué significa prosperar?
Para prosperar necesitamos buscar de forma activa la alegría y el amor, y llenar nuestra vida de estímulos que desencadenen procesos de crecimiento. Las hormonas del estrés coordinan la función de los órganos corporales e inhiben los procesos de crecimiento, suprimen por completo la actuación del sistema inmunológico.
¿La culpa de todo la tienen los padres?
Las percepciones que formamos durante los primeros seis años, cuando el cerebro recibe la máxima información en un mínimo tiempo para entender el entorno, nos afectan el resto de la vida.
Y las creencias inconscientes pasan de padres a hijos.
Así es, los comportamientos, creencias y actitudes que observamos en nuestros padres se graban en nuestro cerebro y controlan nuestra biología el resto de la vida, a menos que aprendamos a volver a programarla.
¿Cómo detectar creencias negativas?
La vida es un reflejo de la mente subconsciente, lo que nos funciona bien en la vida son esas cosas que el subconsciente te permite que funcionen, lo que requiere mucho esfuerzo son esas cosas que tu subconsciente no apoya.
¿Debo doblegar a mi subconsciente?
Es una batalla perdida, pero nada se soluciona hasta que uno no se esfuerza por cambiar. Deshágase de los miedos infundados y procure no inculcar creencias limitadoras en el subconsciente de sus hijos.


Dejar de fumar con hipnosis


En la actualidad existen multitud de miedos y mitos sobre la hipnosis, así como un gran desconocimiento sobre lo que es y para lo que puede utilizarse. 

Vamos a intentar aclarar algunas de estas cosas.


Una buena definición de hipnosis es la siguiente: “La hipnosis es un modo diferente de procesar la información, donde se reduce la atención hacia el exterior, se suspende de manera voluntaria nuestra capacidad de analizar y de emplear la lógica, se puede producir con alta activación o con baja activación psicofisiológica y todo esto conlleva que se produzcan cambios significativos en la conducta, en el estado de ánimo, en la percepción y en la memoria” (I.E.Wickramasakera)

¿Qué significa esto? Que durante hipnosis procesamos la información de manera diferente a como estamos acostumbrados, dejamos  a un lado la lógica, el análisis y pensamos más en forma de sensaciones, de imágenes, etc. De esta manera pasamos de estar atentos a lo que nos rodea, al ambiente, a estar atentos a nuestro interior, nuestros pensamientos, sensaciones, etc. Estaríamos por tanto ante un estado de "superconcentración".

En la hipnosis lo que se pretende es: dar mensajes a la persona en un estado donde la capacidad de analizar se encuentra disminuida. Estos mensajes entran directamente al subconsciente, sin pasar por la barrera del análisis y permite que el subconsciente se “reprograme” y así la persona pueda cambiar su conducta, su estado de ánimo, etc.

Al entrar en estado hipnótico se experimentan una serie de cambios, entre ellos:
    • Relajación muscular, excepto en lo referido a músculos respiratorios.
    • Disociación de las sensaciones corporales. Algunas partes del cuerpo “no se notan” o la persona se siente pesado y ligero a la vez. 
    • Se presta atención a cosas esenciales, los sonidos del ambiente apenas se perciben.
    •  Aumenta la capacidad para percibir sensaciones que uno mismo se sugiere, por ejemplo, podemos sugerirnos cansancio, pesadez,  descanso, sensaciones agradables...
    •  Aumenta la capacidad para disminuir la sensación de tacto, incluso de propiciar anestesia, en cualquier parte del cuerpo. También puede apreciarse el efecto contrario, aumento de sensación de tacto.
    •  Se puede lograr la regresión en el tiempo, volver a vivir situaciones pasadas, incluso aquellas olvidadas por resultar dolorosas.
    • Este estado de hipnosis  permite aprender instrucciones y “grabar” mensajes con todo detalle.

    Miedos y mitos sobre la hipnosis:

    Existen muchos mitos implantados acerca de la hipnosis que están impidiendo que muchas persona se beneficien de esta técnica psicológica.

    Muchas personas creen que la hipnosis es una forma de sueño y puede que se mantenga este mito porque en ocasiones se cierra los ojos para facilitar la concentración, pero igualmente una persona puede ser hipnotizada con los ojos abiertos. La hipnosis es un estado diferente al del sueño.

    Que en hipnosis se pierde la conciencia es un mito también muy extendido. Esto no sucede así, si acaso se favorece la concentración y se focaliza de una forma poco usual. Si la persona perdiese la conciencia el hipnotizador no podría sacar a la persona de ese estado.

    Las personas hipnotizadas se encuentran bajo el control del hipnotizador. Esto no es cierto. Se encuentra completamente intacta su capacidad para tomar decisiones. De hecho, si el hipnotizador le mandara hacer algo a la persona hipnotizada en contra de su voluntad inmediatamente saldría la persona de ese estado.

    Se ha tendido a pensar que las personas hipnotizables son mentalmente débiles, incultas o poco inteligentes. Nada más lejos, incluso hay una correlación positiva  entre inteligencia e hipnotizabilidad, ya que en hipnosis se requiere un cierto grado de concentración que es más difícil de mantener por personas menos inteligentes.

    Que la hipnosis es peligrosa se piensa a menudo. Esto nunca se ha observado. Miles de personas han sido hipnotizadas sin apreciarse ningún daño psicológico ni físico, sino todo lo contrario, es un beneficio.

    Puede pensarse también que la persona hipnotizada si no se la despierta puede quedar en trance indefinidamente. Esto en realidad no ocurre así, las personas pueden salir del trance por sí mismas, aunque el hipnotizador no les saque de él.

    Uso de la hipnosis para dejar de fumar


    El tabaquismo es una adicción muy fuerte y un hábito difícil de erradicar. Gracias a la hipnosis se puede abandonar este hábito ya que ayuda a modificar la percepción que se tiene del tabaco, haciendo que realmente veamos lo que realmente se está fumando.

    Con hipnosis también se reduce la ansiedad y los sentimientos disfóricos, lo que ayuda a superar el síndrome de abstinencia provocado por el tabaco.

    Además la hipnosis permite disminuir el deseo de tabaco ya que se mantiene la concentración en otro tipo de estímulos.


    Otros usos de la hipnosis:

    Cada vez son más numerosas las pruebas relativas a que la hipnosis  puede ser muy útil para el tratamiento  de multitud de problemas:

    -      La ansiedad
    -      Las adicciones
    -      El tabaquismo
    -      La obesidad y trastornos de conducta alimentaria
    -      Problemas cardiovasculares y la hipertensión
    -      El sistema inmunológico y el cáncer
    -      Problemas dermatológicos
    -      Problemas gastrointestinales
    -      Disfunciones sexuales
    -      Problemas de sueño
    -      Dolor crónico
    -      Problemas respiratorios
    -      Dolores de cabeza


    Laura Gonzalez


    ¿Serías capaz de comerte un elefante?


    Dos amigos se encuentran en un bar después de la jornada laboral, uno se empieza a quejar de su trabajo y de que ve imposible llegar a donde quiere, profesionalmente hablando,  dice que se necesitan demasiados conocimientos, experiencias, habilidades, contactos…etc.

    El otro, tras un rato escuchándole en silencio, le pregunta: “¿serías capaz de comerte un elefante?”, la respuesta inmediata del amigo es: “claro que no, nadie podría”.

    Entonces el otro añade: “si comes carne 3 veces por semana en raciones de un kilo, en 30 años te habrás comido todo el elefante”.

    Y le vuelve a preguntar, entonces  “¿serías capaz de comerte un elefante?“. El amigo contesto:  “visto así, sí que podría”.



    Los factores claves del desarrollo profesional tienen que ver con dos comportamientos muy concretos:

    •     Definir objetivos claros, motivadores y ajustados al perfil personal y competencial de cada uno.
    •     El esfuerzo y la resistencia a la frustración adquiridas en las experiencias educativas, profesionales y vitales en general.


    Autores clásicos en psicología como Lewis Terman ya demostraban a principios del siglo XX que la perseverancia y la tendencia a definir objetivos es más importante que la inteligencia puramente académica en cuanto a conseguir logros. Pero, ¿de que dependen esas capacidades no académicas?.

    ¿Qué diría Daniel Goleman al respecto, a finales del mismo siglo XX?. Probablemente diría que estamos hablando de Inteligencia Emocional, un factor de peso para el éxito en la vida.

    Y aún faltaba Martin Seligman, demostrando con sus investigaciones que las persona más felices consiguen mayores logros profesionales, tienen mejores trabajos, ganan más dinero, tienen mejores relaciones sociales y ¡hasta viven más años y con menos enfermedades!.

    Entonces, sería lógico que nos asaltara una pregunta:
    •               ¿Por qué no consigo mi sueño profesional?.
    Deberíamos plantearnos entonces una segunda cuestión:

    •         ¿Estoy haciendo lo correcto para conseguirlo?.

    Ha llegado la hora de que analicemos nuestras habilidades, competencias, fortalezas, aquello que nos ayuda a ser felices y a alcanzar el éxito en lo que emprendemos como profesional independiente o dentro de una institución.

    La empresa positiva o humanizada, donde la organización contribuye a alcanzar la felicidad en sus empleados, es posible y altamente rentable. Miremos por ejemplo a Google, nombrada varios años mejor empresa para trabajar en EEUU y conocida por el estilo de trabajo basado en la flexibilidad y comodidad que brinda a sus empleados.

    Nosotros pretendemos aunar los beneficios empresariales con los de los empleados intentando que ambos alcancen su máximo potencial posible.

    Aplicando nuestros conocimientos en Psicología Positiva y adaptándolos al mundo empresarial, queremos hacer del trabajo algo que contribuya a la realización de la persona y aumente su bienestar.

    Beneficiar a los empleados (directivos, mandos intermedios y técnicos), a los consumidores de esos productos o servicios, y  con ello, a la población en general.

    Sabemos que es un objetivo ambicioso, pero en nuestra opinión, ¡menos que comerse un elefante!. 

    ¿Conseguir Profesionales Satisfechos para Empresas Positivas? El mercado nunca está preparado hasta que alguien demuestra que sí.  Por lo que...dejemos el pesimismo para tiempos mejores.


    Raquel Rodríguez.


    “Depresión” o síndrome postvacacional: ¿Cómo volver al trabajo después de las vacaciones?

    Es normal que tras un periodo de vacaciones, en el que (teóricamente) desconectamos, nos encontramos más relajados y con menos estrés y preocupaciones, nos cueste volver a nuestro trabajo y a nuestra rutina.


    Por lo tanto, puede ocurrir que los primeros días experimentemos alguno de los siguientes síntomas: desánimo, apatía, irritabilidad, insomnio, bajo estado de ánimo, etc. pero esto no significa que estemos deprimidos.


    Si observamos que este estado se prolonga en el tiempo o los síntomas aumentan y/o se hacen más intensos si sería recomendable acudir entonces a un profesional.

    ¿Por qué nos ocurre esto? (me gustaría daros una visión un poco diferente)

    Generalmente se está mejor de vacaciones o de ocio que trabajando, parece tener sentido.

    Sin embargo esto no les ocurre a todas las personas, algunos factores que influyen son:
    Realizar un trabajo que nos guste y nos gratifique.
    Tener la sensación de haber disfrutado y aprovechado las vacaciones.
    Realizar actividades agradables dentro de nuestra rutina.

    Ahora bien, siendo realistas, pasamos la mayoría de nuestro tiempo trabajando, aproximadamente el 70%, si queremos verlo de otra manera: 
    De los 12 meses que tiene el año  ¿cuántos estamos de vacaciones y cuantos trabajando? 
    De los 7 días de la semana ¿cuántos pasamos trabajando?
    De las 16 o 18 horas que estamos despiertos ¿cuántas invertimos en el trabajo (contado desplazamientos, comida, etc.)?

    Encuentro en el día a día como muchas personas esperan con ansia que termine su jornada laboral, o que llegue el fin de semana (cuantas veces nos quejamos de que estamos a lunes…) o que lleguen las vacaciones, suponiendo que en esos momentos se va a  estar mejor…

    Y aunque esto sea cierto, y estemos mejor en nuestro tiempo libre, parece poco práctico no intentar disfrutar de todo ese tiempo que pasamos trabajando (sí, pone disfrutar). 

    Claro, muy fácil decirlo, pero ¿y si nuestro trabajo no nos gusta?

    Tenemos varias opciones, primera, empezar a buscar trabajo. Sí, también se que en la situación actual puede resultar complicado, pero si por saber que es complicado no buscamos entonces lo convertimos en imposible.

    Segunda, empezar a cambiar nuestra actitud hacia nuestro trabajo, intentando sacar cosas positivas en general: de las tareas que realizamos (sean cuales sean), de la relación con los compañeros, con los jefes… ,pensar todas las cosas que podemos hacer por tener trabajo, etc. A lo mejor haciendo esto cambia nuestra visión de nuestro trabajo y no nos hace falta buscar otro.

    También nos puede ayudar enormemente el hecho de realizar actividades agradables durante la semana (sí, también sé que puede resultar complicado encontrar tiempo)  pero si nos esforzamos un poco es muy probable que algo de tiempo podamos sacar, y un poco de tiempo ya es más que nada.

    Es un tema muy amplio y no quiero extenderme mucho (otro día lo intentaré hablar con mayor profundidad) pero me gustaría animaros a que dejásemos de quejarnos y buscar excusas y empecemos a buscar soluciones...

    Juan Cañadas